Perdido en la Traducción: La Teoría del Lenguaje Social de la Neurodivergencia (Trauma Geek)

Original: Lost in Translation: The Social Language Theory of Neurodivergence
Autoría: Janae Elisabeth alias Trauma Geek


La realidad simplemente consiste en diferentes puntos de vista.” –

Margaret Atwood

Nosotres les neurodivergentes somos genéticamente diferentes.
Experimentamos el mundo a través de un sistema nervioso hipersensible,
que nos informa de cada aspecto de nuestro pensamiento,
nuestro comportamiento y nuestros valores sociales.
El grupo social dominante etiqueta nuestra forma de ser en el mundo como desordenada porque elles no nos entienden.
Aunque elles no entiendan, la cultura dominante controla la narrativa sobre nuestras diferencias.
La sociedad cree en les expertes que no son parte de nuestro mundo, elles ven daño donde hay orden.
Gradualmente nosotres mismes empezamos a creer esos mitos y perdemos todo sentido de autoestima.
Hemos llegado a odiarnos a nosotres mismes por ser diferentes.

¿Cómo hemos llegado acá?

El paradigma de la patología es un sistema de etiquetas diagnósticas,
creado por personas neurotípicas que categorizan nuestras diferencias genéticas
y respuestas traumáticas al estrés como enfermedades, desórdenes, déficits y deficiencias.
Algunas de estas etiquetas son TDAH, dislexia, dispraxia, epilepsia, autismo, bipolaridad, borderline, esquizofrenia y TEPT complejo.
Hasta ahora, les científiques nos han estudiado de la manera en que estudian a les animales,
sin preguntar nuestra opinión o considerar que puede haber un sistema mental complejo tras los comportamientos que no entienden.
Teorizan que nosotres somos menos empátiques, menos conscientes de les demás, menos sociables. Más como robots que como personas.
En gran medida no han tratado de entender los mecanismos biológicos que crean nuestra experiencia de ser.
En cambio, han tratado de todas las formas posibles de forzarnos a actuar de manera neurotípica.

Algunes de nosotres podemos fingir ser neurotípiques con un gran coste para nuestra salud (física y mental) y felicidad , pero no podemos cambiar nuestro neurotipo.

Somos neurodivergentes.

Nuestro comportamiento y valores sociales son diferentes porque la manera en que pensamos es diferente.
La manera en que pensamos es diferente porque nuestra experiencia del mundo momento a momento es diferente.

En este artículo, explicaré las maneras claves en que las personas neurotípicas y neurodivergentes se malentienden unas a otras.
En la parte 2, compartiré cómo estos malentendidos impactan a las personas y cómo podemos desplazarnos hacia un nuevo paradigma de aceptación y accesibilidad para todos los neurotipos.

Las diferencias de procesamiento hacen que hablemos lenguajes sociales diferentes.

Las personas neurotípicas y neurodivergentes experimentamos muchos malentendidos o bloqueos comunicacionales.
Es común para ambos grupos que asuman que estos malentendidos ocurren por un déficit o deficiencia en personas neurodivergentes.
Sin embargo, no es culpa de ningún grupo. Simplemente hablamos lenguajes diferentes.
El Dr. Damian Milton llama este fenómeno el problema de la doble empatía.
Él dice que:
“Simplemente, la teoría de el problema de la doble empatía sugiere que
cuando las personas con muy distintas experiencias del mundo interactúan con la otra,
tendrán dificultades para empatizar entre ellas.”

Investigaciones recientes de la Universidad de Edimburgo demuestran el problema de la doble empatía en mayor detalle.

A través de una serie de conversaciones y de ejercicios sociales, han encontrado los siguientes hechos sobre la comunicación social autista:

  1. Las personas autistas comparten información con otras personas autistas de manera tan efectiva como las personas no autistas comparten información con otras personas no autistas.
  2. La información compartida se puede interrumpir cuando los pares son de distinto neurotipo, cuando hay una persona autista y una persona no autista.
  3. Las personas autistas tienen mayor conexión con otras personas autistas y personas no autistas tienen mayor conexión con personas no autistas.
  4. Observadores externos pueden detectar la falta de aparente conexión en las interacciones mixtas (interacciones entre pares autistas y no autistas).

Estos cuatro hechos están en importante contradicción con la definición clínica del autismo, que se enfoca en déficits comunicacionales y dificultades sociales.
Los científicos están aprendiendo que las personas autistas efectivamente se comunican y socializan bastante bien con otras personas autistas.

Las personas neurodivergentes han sido estereotipadas con dificultades para entender los proceso de pensamiento de otras personas,
una habilidad llamada lectura mental.
Sin embargo, las personas neurotípicas también experimentan ceguera mental cuando se comunican con personas neurodivergentes.
Las personas neurotípicas no pueden intuitivamente entender nuestras mentes.
La teoría del autismo de Simon Baron Cohen no tuvo en cuenta el hecho de que la falta de entendimiento va en ambas direcciones.
Si pensamos en las personas neurodivergentes y neurotípicas hablando distintos lenguajes sociales basados en muy distintas experiencias del mundo,
los hallazgos de este estudio tienen sentido.

Acá hay 8 maneras específicas en que los lenguajes neurodivergentes y neurotípicos difieren.

(Hay más maneras, pero 8 es suficiente por hoy.
Soy una persona autista obsesionada con la intersección de neurobiología y sociología,
¡así que probablemente escribiré sobre esto en el futuro!)

  1. Emociones

Procesamos las emociones de maneras distintas. Pensamos en las emociones en extremos porque sentimos (de sentimiento y de sensación) en extremos.
La felicidad es éxtasis. La tristeza es aflicción. El duelo es el fin del mundo.
La luz, sonido, tacto, sabor y olor tienen un efecto emocional en nosotros.
A veces tenemos que apagar nuestras emociones con el fin de protegernos de la sobrecarga.
Esto no es porque no podamos sentir; es porque sentimos MUCHO, TODO el tiempo.

Somos buenos en reconocer las emociones cuando son congruentes,
cuando la expresión de la emoción se ajusta a la situación.
Podemos disfrutar de pasar tiempo con infantes y animales
y ser capaz de entender intuitivamente cómo se sienten.
Cuando las emociones son incongruentes,
las personas neurodivergentes tendemos a apoyarnos en las expresiones faciales,
mientras que les neurotípiques tienden a apoyarse en pistas situacionales.
Interactuar con neurotípiques puede ser especialmente estresante si se priorizan pistas situacionales,
lo que se siente poco natural para nosotres.
El movimiento es esencial para nuestro procesamiento sensorial y nos ayuda a expresar nuestras emociones.
Estimeamos: golpeteamos, bailamos, aleteamos, rebotamos, giramos, nos mecemos, nos meneamos, etc.,
para mantenernos en contacto con nuestros Seres Internos y nuestro mundo emocional intenso.
Cuando no se nos permite hacer esas cosas nos apagamos de adentro y hacía afuera.

  1. Empatía

Hay dos tipos de empatía, la empatía afectiva y la empatía cognitiva.
La empatía afectiva es sentir los sentimientos que otra persona está experimentando.
La empatía cognitiva es saber los pensamientos que hay en la cabeza de la otra persona,
cómo piensa sobre sus sentimientos y lo que podrían hacer en respuesta a ellos.
Las personas neurodivergentes tienden a tener alta empatía afectiva y baja empatía cognitiva.
Lo contrario que para los neurotípicos.
Algunas personas tienen un alto grado de ambos tipos de empatía, porque han aprendido el tipo que no les es natural.
La confianza de una persona neurotípica de que pueden saber lo que otra persona piensa puede ser confuso para nosotros,
así como nuestra confianza de que podemos saber lo que la otra persona siente puede ser confuso para los neurotípicos.
Las personas que se ven a sí mismes como empátiques tienden a ser personas neurodivergentes con personas espejo muy activas.
Podemos fácilmente absorber el estado emocional de otros,
perder conexión con nuestros propios sentimientos y confundirnos.
Y sobrecargarnos por la variedad de señales emocionales en grandes multitudes.

  1. Comunicación no verbal y señales corporales

La energía es nuestro primer lenguaje. Las palabras son el segundo.
Así es como la activista autista Kristy Forbes se describe a sí misma y a sus retoños.
Ella es una especialista en apoyo autista y neurodivergente que enseña a mapadres y educadores cómo entender a les infantes neurodivergentes.
“Somos hipersensibles a la energía de otras personas.
Tal como otros seres vivos que no tienen lenguaje verbal como modo de comunicación,
podemos comunicarnos de otras maneras”.
Ella dice que sus hijes le permiten saber cómo se está sintiendo ella por su comportamiento,
porque elles son sensibles a su energía.
Las personas neurodivergentes pueden entenderse mutuamente lo no verbal aunque se nos dificulten lo no verbal con neurotípiques.
Tomamos profundo significado de cada aspecto del lenguaje corporal observable,
incluyendo microexpresiones y el tono de voz.
Intuitivamente entendemos a las personas porque sentimos su energía.
Esta sensibilidad a las señales no verbales nos hace cuidadores comprensivos de animales y niños pequeños.
Las personas neurotípicas siguen una jerarquía de significado poniendo las palabras habladas en lo más alto
y a veces ignorando otros tipos de comunicación completamente.
He trabajado con familias de peques no verbales que preguntan
¿Cuándo podrán comunicarse con nosotres?
Cuando les mapadres empiezan a reconocer que el comportamiento es comunicación,
un mundo totalmente nuevo de conexión se abre para les peques.

  1. Las palabras significan cosas

Las palabras son algo muy importante para nosotres.
Suponen emocional y mentalmente un arduo trabajo físico.
Muches de nosotres aprendemos a conservar nuestra energía reduciendo la cantidad de tiempo que gastamos hablando.
Esta es una de las maneras en que nos adaptamos a nuestro mundo intenso.
Muches de nosotres tenemos mutismo situacional.
Algunos de nosotros nunca hablamos en voz alta,
pero en cambio nos comunicamos con lenguaje de señas
o por medio de dispositivos de comunicación asistida.
Que no hablemos no significa que no entendamos lo que se nos dice.
Porque las palabras suponen trabajo, apreciamos el significado profundo en un mensaje corto.
Los detalles importan. Esperamos que las personas digan lo que pretenden y pretendan lo que dicen.
Con frecuencia malentendemos los coloquialismos, las metáforas y las insinuaciones porque somos literales.
La serie de libros infantiles Amelia Bedelia, que caracteriza a una niñera que toma cada palabra de manera bastante literal,
ofrece un ejemplo memorable de la manera en que entendemos las palabras.

Amelia Bedelia, pregunta un reportero, “¿qué harías si estuvieras en los zapatos del alcalde?

Los puliría,” dijo Amelia Bedelia, Necesitan un buen brillo.

Lo directo de les neurodivergentes se presta para un tipo particular de humor que rompe el entendimiento por defecto de una palabra o concepto.
Amelia Bedelia está lejos de ser el único ejemplo.
¿Has visto el innovador programa cómico de Hannah Gadsby, Nanette, en Netflix?
Hannah es autista y brilla en cada parte de su comedia incluyendo su ruptura con la forma tradicional.

  1. Reglas sociales

Siempre que nos reunimos en grupos de personas neurodivergentes,
la idea de que no podemos socializar bien nos parece bastante ridícula.
Definitivamente no socializamos de la manera en que lo hacen los neurotípicos,
pero tenemos nuestro propio conjunto de reglas sociales con sus propias consecuencias por romperlas.
No hablamos cháchara. Disfrutamos del juego en paralelo y actividades compartidas que no requieren una conversación continua.
Cuando hablamos, se profundiza rápidamente.
Discutimos lo que es real, nuestras dificultades, miedos, deseos, obsesiones.
Apreciamos un buen volcado de información y no hay tal cosa como compartir de más.
Intercambiamos LAS MISMAS historias, compartiendo la ocasión cuando nos sentimos de manera similar en nuestra propia vida,
no como una competencia, sino para reflejar que también nos estamos escuchando.
Como grupo, no toleramos a les abusives y los juegos de poder.
Somos naturalmente desconfiades de personas que reclaman el liderazgo
y podemos intencionalmente excluir a personas que tratan de controlar y dominar a otras.
Por lo general nos respetamos las necesidades sensoriales mutuamente
y automáticamente nos alejaremos de aquelles que no entienden nuestras necesidades.
Les expertes neurotípiques han llamado estas maneras de socializar inapropiadas, pero funcionan para nosotros.
¿Quién debe decidir qué es apropiado?

  1. Un distinto sistema de valores

Valoramos el logro, el éxito y el trabajo duro,
pero tendemos a definir estas cosas de manera diferente a les neurotípiques,
más por métricas internas y menos por premios externos.
La fama, la competencia y la riqueza material no nos impresiona.
Preferimos medir el éxito en términos de autonomía, justicia, conexión y verdad.
Nos conectamos profundamente con animales, objetos y hobbies, además de las personas.
Lo que parece introversión y comportamiento antisocial es en realidad una preferencia a cierto tipo de conexión humana,
una sensación energética de parentesco.
Podemos apoyarnos de manera importante en páginas de redes sociales para obtener una sensación de conexión social
y nos erizamos ante la sugerencia de que lo que sucede en linea no es vida real.
Desconfiamos de la incongruencia del postureo y de manera brusca decimos la verdad tal como la vemos.
La verdad es tan valiosa que incluso arriesgaríamos una relación por ella.
Somos las voces que hacemos ver lo obvio, “el emperador no lleva ropas”.
Tenemos una larga historia de activismo, disrupción y revolución.
Greta Thunberg es un ejemplo, atribuyendo a su neurodiversidad su activismo climático.
Ella dijo:
“Si no tuviera Asperger, estaría atrapada en el juego social que todos los demás parecen estar tan encaprichados.
Veo el mundo de una manera diferente, con una perspectiva diferente”.
Masha Gessen lo dice de esta manera:
“Si simplemente no puedes doblepensar (el acto de pensar al mismo tiempo dos ideas mutuamente contradictorias),
si tu cerebro explota, entonces es menos incómodo convertirte en un disidente que existir en una sociedad.
Para la mayoría de las personas,
es más cómodo hacer lo que se le pide que haga.
Si requiere doblepensar, requiere doblepensar.
Pero si no puedes doblepensar, entonces te conviertes en un disidente”.

  1. Habilidades y destrezas

Tenemos habilidades y destrezas variables.
Nuestras fortalezas y discapacidades fluctúan en base a nuestro entorno y niveles de estrés.
Podemos ser capaces de trabajar, visitar una tienda de alimentos y hacer la cena un día
y ser incapaces de salir de la cama otros días.
Podemos socializar felizmente en unos escenarios y no otros.
Muches de nosotres tenemos enfermedades crónicas o traumas
que interactúan con nuestra neurología sensible.
Causando frecuentes niveles de dolor y fatiga que pueden cambiar nuestras destrezas día a día o incluso hora a hora.
Es desafortunadamente muy común que les profesionales pongan en duda nuestros relatos de tener dolor o incapacidad en otros entornos,
cuando nos presentamos en escenarios clínicos y educativos como comunicadores calmados y claros.
Elles asumen que nuestras habilidades del día a día son consistentes,
pero lo que asumen es erróneo.
Lo que elles no observan es nuestra máscara.
El enmascaramiento es una adaptación evolutiva contra ser considerades “le otre”
y la falta de pertenencia. Bajo estrés extremo, nos forzamos a nosotres mismes a parecer neurotípiques tanto como sea posible.
Crecemos aprendiendo cómo minimizar las reacciones odiosas o abusivas a nuestras diferencias fingiendo que no somos diferentes de manera alguna.
Encontramos libertad en reconocer que nuestros niveles de habilidades varían
y soltar la máscara cuando es seguro hacerlo.
Las ayudas sensoriales y los dispositivos de comunicación asistida nos permiten superar una serie de dificultades de la sociedad moderna.
Pero aún con ellos, habrá momentos en que no podremos hacer las cosas que se esperan de les neurotípiques.
Gastamos mucho tiempo gestionando nuestros niveles de energía,
identificando qué nos nutre y qué nos consume, porque debemos hacerlo.
Si dejamos de atender nuestros recursos de energía y los estados de nuestro sistema nervioso,
nos enfermamos mentalmente, físicamente o ambos.

  1. Reacciones al estrés, dolor o sobrecarga

Nuestras reacciones al estrés no son patológicas,
pero pueden ser discapacitantes.
Somos hipersensibles al dolor, incluyendo al rechazo social.
A medida que variadas circunstancias estimulan nuestro sistema nervioso,
nos sentimos cada vez más ansioses e incómodes.
Si no podemos parar o cambiar el estímulo, una crisis explosiva (meltdown) es nuestra manera natural de válvula de escape.
Durante una crisis explosiva, la parte de lucha o huida de nuestro sistema nervioso descarga la energía excedente.
Si la energía en el cuerpo es sobrecargante
y la crisis explosiva no se siente como segura o accesible,
entonces aparecen las crisis implosivas (shutdown) y ocurren.
En la crisis implosiva el nervio vago dorsal nos desconecta del mundo para protegernos.
Este estado es donde se originan las viejas teorías de déficit del autismo.
Cuando todo es demasiado, puede que parezca que soñamos despiertes, que tengamos mirada perdida
o evitemos toda interacción social. Y no porque no queramos interacción,
sino porque nuestro cuerpo ha alcanzado su límite de estímulos.
Hemos usado al máximo nuestras CPU, por así decirlo.
(Para ser claros, esto es una metáfora – no somos máquinas.)
Los meltdowns y shutdowns se pueden identificar equivocadamente como ataques de pánico o evitación por TEPT,
porque muches de nosotres tenemos traumas además de nuestra neuro-diferencia genética.
Las respuestas al trauma forman parte de una gran porción de los criterios diagnósticos para autismo y TDAH actuales,
pero las fobias, la ansiedad, la depresión, la agitación, el insomnio, la hostilidad, la hipervigilancia, los comportamientos autodestructivos
y el aislamiento social no son partes inherentes de quienes somos.
El trauma por cómo las personas responden a nuestros meltdowns o shutdowns con frecuencia lleva a la autolesión,
particularmente si hemos sido castigades por esos estados en nuestra infancia.
Podemos repetir el abuso que hemos recibido de parte de otros lastimándonos a nosotres mismes
o a otras personas en un intento de parar nuestras propias reacciones a la sobrecarga.
La repetición de lo que nos trauma con frecuencia nos lleva a más meltdowns,
a medida que aprendemos a permitir que nuestras propias emociones se muevan a través de nosotros.
Nuestras respuestas de estrés son una parte normal de sentir tan intensamente.
Cuando desarrollamos vergüenza ante estas reacciones,
estas pueden convertirse en peligrosas.
Encontrar maneras seguras de permitirnos a nosotres entrar en meltdown o shutdown es bastante sanador.

Conclusión

La mayor parte del impacto de todos estos malentendidos recaen en nosotres como neurodivergentes.
Les neurotípiques están en el grupo interno, mientras que al resto de nosotres se nos hace sentir como que no pertenecemos.
Las interacciones con personas que no hablan nuestro lenguaje pueden hacernos sentir avergonzades de nosotres mismes sin necesidad.
“Me siento como un extranjero que memoriza todas las costumbres de otra cultura.
Trato MUY duramente de comunicarme de manera correcta, pero las cosas importantes se pierden en la traducción.” Por un autista adulto.
El conjunto de rasgos que la sociedad occidental ha decidido son normales es terriblemente poco realista para nuestro neurotipo.
No somos neurotípiques dañades.
No somos seres inferiores por hablar un lenguaje diferente.
Somos seres completos, únicos y valiosos tal como somos.

Fin de la parte 1

Janae Elisabeth, alias Trauma Geek, es una investigadora autista y defensora de la neurodiversidad que cree que la educación gratuita en neurociencias cambiará el mundo.

Si quieres apoyar este trabajo, puedes acceder a The ND Social Club”, a la biblioteca de enlaces del autor, y/o a la colección completa de infografías de Trauma Geek. http://www.Patreon.com/TraumaGeek

[Descripción de la imagen destacada: Peque sentade en un par de libros de considerable grosor, tiene cabello cobrizo, grandes lentes y lleva un mono azul, camiseta amarilla, medias verdes y zapatos rosa. A la derecha una estantería de dos niveles llena de libros con lomos de distintos colores.]

Original: Lost in Translation: The Social Language Theory of Neurodivergence
Autoría: Trauma Geek

One thought on “Perdido en la Traducción: La Teoría del Lenguaje Social de la Neurodivergencia (Trauma Geek)

Add yours

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Blog at WordPress.com.

Up ↑

%d bloggers like this: