Las cuatro reglas sociales que toda persona autista necesita aprender

Entrada original: The Four Social Rules every Autistic Person Needs to Learn

[Descripción de imagen destacada: un paisaje boscoso y montañoso, predominan colores fríos y pasteles. La imagen lleva el siguiente encabezado: The Four Social Rules every Autistic Person needs to Learn, que se traduce como “Las cuatro reglas sociales que toda persona autista necesita aprender”]

Advertencia de contenido: aunque esta publicación no menciona ningún detalle de abuso, trata de los peligros de enseñar a alguien a no confiar en su derecho a decir no.

Desde muy pequeña me enseñaron tres cosas:

  • Los mensajes que recibo de mi cuerpo son incorrectos.
  • No querer que me toquen está mal.
  • Que debo anular estos sentimientos para que me acepten.

Desde animar a un retoño autista a renunciar a una estereotipia inofensiva (que puede ayudarle a lidiar con información sensorial negativa), a decirle que el contacto visual no duele (cuando se traduce en dolor para algunas personas), o que los abrazos son un contacto físico placentero (cuando pueden ser demasiada información sensorial al mismo tiempo) o que las etiquetas no son dolorosas (cuando la sensación de que cualquiera puede clavarte a una puede ser muy real), navegar por lo que se considera real y por lo que será desestimado como tonto o para llamar la atención, puede ser increíblemente difícil para un retoño autista.

Cuando le dices a la gente que te quiere que quieres que dejen de hacer algo que te duele, y la respuesta es: “No, no te duele, no voy a parar”, ¿qué estamos enseñando a nuestros retoños?

Estamos enseñando un mensaje enormemente peligroso que los seguirá en sus relaciones futuras.

Es por eso que la conciencia del autismo necesita expandirse hacia la comprensión del autismo.

La conciencia dice “Sé que tienes autismo”.

La comprensión y la aceptación dicen: “Entiendo cómo tu autismo te afecta y lo respeto”.

Tardé mucho tiempo en entender que mis dolores eran reales. Me llevó incluso más tiempo comprender que me habían enseñado a obedecer o mostrar una actitud pasiva con personas que deseaban hacerme daño.

No distingo físicamente entre los dolores que son específicos de mi neurotipo y los dolores que todos los demás sienten también. El dolor que siento al escuchar cómo chocan entre sí monedas de libras es tan real como cuando me tropiezo el dedo del pie. Cuando ocurre el dolor reconocido socialmente (el tipo que todos aceptarían como doloroso), este sentimiento ya se ha normalizado para las personas autistas. Ya se nos ha enseñado que nadie quiere escucharnos, nadie quiere ayudar. ¿Por qué íbamos a preguntar de nuevo?

Esta es la razón por la que los tratamientos como ABA (análisis de comportamiento aplicado) pueden ser muy peligrosos para las personas autistas. Si le enseñas a un retoño a comportarse de cierta manera, independientemente de los mensajes que su cuerpos le esté dando, le estás enseñando a ignorar sus propios deseos y necesidades y a actuar pasivamente. No puedes agregar más tarde: “Oh, pero no accedas a todo lo que los demás pidan, algunos de los mensajes que te da tu cuerpo son ciertos, solo los que yo no comparto son los que quiero que sufras”. No puedes hacer una lista de necesidades reales e imaginarias, presentárselas a alguien para quien todas esas necesidades son reales, y esperar que distingan fácilmente entre las dos.

Está muy bien enseñar un mensaje de la boca para afuera de “No significa no” y “Nadie debería tocarte sin permiso”, pero cuando también enseñas “Lo que necesitas y sientes no es correcto” y “Sé mejor que tú lo que debes hacer”, le has regalado el derecho de rechazar (de tomar una decisión propia) a un tercero. Le has quitado la autonomía corporal a la persona autista.

Las personas autistas, más que nadie, aprenderán las reglas y las seguirán. Lo que significa que las reglas que necesitan aprender son:

  • Tú, y solo tú, puedes decir lo que te es agradable y lo que te duele.
  • Nadie tiene derecho a decirte lo que sientes.
  • Nadie tiene derecho a invadir tu espacio personal sin tu permiso expreso.
  • Únicamente tú tienes poder sobre ti.

Estas lecciones deben ser enseñadas en cada interacción. Deben ser la base de las habilidades sociales, las primeras lecciones y las más importantes. De lo contrario, estamos cometiendo errores y fracasando en la más básica de nuestras responsabilidades. La responsabilidad de enseñar a alguien sus derechos humanos.

Hay que tenerlo en cuenta en cada interacción. Debemos considerarlo en cada aprendizaje. Enseña habilidades sociales, sí, claro, pero no de manera que se cree vulnerabilidad. A las personas que pueden pasar por alto las señales de que alguien no está actuando de buena fe o considerando sus intereses, a las personas que cuando están asustadas les puede resultar más difícil hablar o buscar ayuda, debemos enseñarles habilidades, las habilidades sociales, que las protegerán del daño.

Debemos enseñarles a estas personas a creer en sí mismas ante todo. Debemos escucharlas.

No soy débil ni tonta por haber aprendido las lecciones que me enseñaron: que mi cuerpo me engaña y que otras personas saben lo que es mejor para mí. Las personas que me enseñaron esas cosas no eran crueles, eran cariñosas, simplemente carecían de conciencia del autismo y de comprensión del autismo. Si hubieran sabido entonces, no lo habrían hecho. Podemos hacerlo mejor. Debemos hacerlo mejor.

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