El lado oscuro de los stims: autolesión y hábitos destructivos (segunda parte) (Kirsten Lindsmith)

TW: autolesión, modificación de conducta, lenguaje capacitista casual

Descripción de la imagen: un dibujo en el que sale una cabeza con una melena de color rojo mordiéndose la mano con intensidad

 

Original: The Dark Side of the Stim: Self-injury and Destructive Habits

Por Kirsten Lindsmith en: kirstenlindsmith.wordpress.com

 


 

En mi artículo anterior, Stimming 101 (traducido en este mismo blog) , escribí sobre el stimming autista como un aspecto normal y saludable de la identidad autista. Si bien este suele ser el caso, quiero hacer un seguimiento con un artículo ligeramente diferente, porque no todos los stims tienen el mismo efecto

A veces, la estimulación no es saludable o incluso peligrosa.

La familia, cuidadores y personas autistas necesitan herramientas para lidiar con estos tipos de estímulos. En la comunidad de defensa del autismo, a menudo pintamos el stimming como algo maravilloso y saludable,  pasando por alto a quienes necesitan ayuda. A continuación se hablará sobre el lado oscuro del stim.


El lado oscuro

Una de las preguntas más frecuentes que recibo de mis lectores es qué hacer cuando el stimming no es saludable. Estas preguntas provienen tanto de cuidadores alistas (no autistas) como de personas autistas. Algunos ejemplos típicos son infantes que se golpean la cabeza contra las paredes, adolescentes que se muerden los dedos y las uñas hasta que sangran, o personas adultas adictas a conductas autodestructivas como cortarse o quemarse.

Como mencioné en Stimming 101, el stimming sirve para una variedad de propósitos.

Muchas personas requieren diversas formas de estímulos sensoriales para regular sus sistemas. Por ejemplo, las personas con TDAH se benefician de la música de fondo suave mientras trabajan para mantener sus niveles de dopamina y focalizar su atención

El stimming también puede ser una salida para la sobrecarga (sensorial o emocional) y proporciona una sensación de alivio y ayuda a la recuperación de sentimientos abrumadores. Ejemplos de esto pueden verse incluso en personas neurotípicas sobreexcitadas.

Relacionado con esta última idea, pero un poco más extremo: el stiming puede proporcionar un refugio seguro contra los colapsos y meltdowns. La estimulación repetitiva e intensa proporciona un punto de enfoque cuerpo/mente, ayudando a excluir la entrada de estímulos dolorosos.

Cuanto más fuerte es la sobrecarga, más fuerte debe ser el estímulo para proporcionar el alivio necesario.

Esto puede tener como consecuencia que esos stims intensos sean perjudiciales para la persona.

El stim es más intenso que el resto de estímulos

Veamos primero clichés cinematográficos y literarios para situarnos.

Apretamos los dientes y lo soportamos. Apretamos nuestros puños y clavamos nuestras uñas en nuestras palmas. Nos mordemos la lengua para evitar gritar. Nos pellizcamos nuestro propio cuerpo.

¿Qué tienen todos estos mecanismos en común? Todos involucran el uso del dolor como un mecanismo de afrontamiento de un entorno hostil.

¿Alguna te has saturado tanto que instintivamente  enfrentaste la entrada sensorial abrumadora con un pequeño estímulo de dolor que te distrajese de esa entrada sensorial? Tal vez disfrutó de la sensación de ardor de un trago de vodka, apretó las manos demasiado fuerte o se metió en una ducha demasiado caliente.
Hay una razón por la que el dolor es el distractor universal. El dolor es la única forma de estimulación a la que nuestro sistema nervioso no se adapta.

Todos los demás receptores sensoriales, cuando son estimulados continuamente, al tiempo dejan de dispararse.

Si entras en una casa con demasiados gatos, es posible que te sature el fuerte aroma de la arena para gatos, pero si te quedas más tiempo quizás dejarás de notar el olor. Esto no tiene que ver que con el mecanismo de atención, esta es una reacción de adaptación fisiológica. Al tiempo dejas de oler el pis del gato.

Pero si sientes dolor, no te adaptarás nunca al entorno. Mientras el motivo del dolor siga presente en su sistema nervioso continuará enviándote señales dolorosas procedente del entorno. Incluso priorizará tu sistema esa sensación molesta por encima de las demás.

El dolor es quizás la sensación corporal más fuerte que tenemos. Cubre y bloquea todas las otras sensaciones. Esto es lo que lo hace tan útil: nos dice cuándo algo está mal. Nos mantiene a salvo cuando tenemos heridas y necesitamos atenderlas. Pero esto también es peligroso para las personas que son propensas a tener sobrecargas sensoriales.

La mayoría de las personas nunca han sentido una entrada sensorial o emocional tan fuerte que les llevase a lesionarse para enfrentarla. Para una persona con una diferencia de procesamiento sensorial o emocional, el umbral de aceptabilidad sensorial puede ser mucho más fácil de superar.

Tipos de stims nocivos

Me voy a centrar aquí en los stims nocivos más comunes que mis lectores me suelen comentar. Siempre habrá excepciones que no estén en una etiqueta clara, pero en un esfuerzo por ser lo más práctica posible, dividiré los efectos poco saludables en dos categorías principales: sobrecarga y malos hábitos.

1) Sobrecarga
Estos son los stims que nos aíslan de todas las demás entradas sensoriales molestas:

-Golpear la cabeza (contra una superficie dura o con objetos)
-Morder o arañar las manos, brazos u otras partes del cuerpo
-Golpearse o tirarse hacia superficies duras
-Desgarrar o tirarse del cabello
-Otros comportamientos perjudiciales extremos que aparecen repentinamente y con fuerza

2) Malos hábitos
Estos estímulos, aunque no sean saludables, se hacen de una manera más lenta y controlada. Pueden aparecer gradualmente y aumentar, o pueden ocurrir a niveles bajos continuamente:

-Morder, picar o raspar con el dedo o las uñas de los pies hasta un punto que ocasione una herida: dermatilomanía y tricotilomanía (arrancarte la piel y arrancarte el cabello, respectivamente)
-Comportamientos de autolesión como cortar, quemar, apuñalarse, etc.
-Morderse o arañarse a un nivel continuo de baja intensidad (por ejemplo, masticar las manos)
-Pica (comer productos no alimentarios, como papel)
-Otros comportamientos peligrosos o perjudiciales que se realizan con relativa calma, ya sea de manera continua, en todos o la mayoría de los contextos, o bajo estrés

Abordar la sobrecarga sensorial

Hay dos formas principales de interrumpir la sobrecarga peligrosa. La primera es eliminar el estímulo problemático que está causando la sobrecarga. La segunda es redirigir el stim mientras se sigue abordando la necesidad de autoestimulación. Por lo general, una combinación de los dos métodos es lo más efectivo.

Eliminando el problema
Este primer método es más efectivo como intervención preventiva, o durante las etapas iniciales que llevan a un meltdown o en general a un colapso sensorial.

La intervención preventiva requiere que el estímulo problema sea específico, predecible y controlable.

Por ejemplo, mi madre una vez trabajó con una niña autista que tenía varios factores desencadenantes de stims nocivos. Uno de ellos era escuchar a una audiencia de un estudio aplaudir en la televisión, y el otro ver el ombligo de su hermana. Estos desencadenantes provocarían una intensa crisis autodestructiva. Estos colapsos podrían evitarse de manera preventiva, apagando el programa favorito de su retoño antes de que se iniciasen los aplausos o bañándoles y vistiéndoles por separado para evitar que viera su ombligo.

Eliminar un estímulo problemático también puede ser efectivo si detecta el colapso durante las primeras etapas. Una vez trabajé con une infante que se tiraba del pelo como fase previa a un meltdown. Si la exposición a ese estímulo desagradable continuaba, empezaba a golpearse en la cabeza con los puños. Cuando le veía arrancarse el pelo era una señal de alerta de que algo pasaba.

Si usted es la persona cuidadora

Intervenga si sabe que se acerca un desencadenante, vea el comienzo de la sobrecarga y  advierta señales de advertencia de que está a punto de comenzar.

Si eres el autista
Si luchas contra los stims nocivos, el seguimiento de tus propios meltdowns/colapsos es igualmente importante. Si es posible, es útil contar con una segunda persona que pueda realizar un seguimiento de tus meltdowns. Si no tiene ese lujo, entonces anote en un diario su sobrecarga cuando es de leve a moderada (por lo general, no es posible escribir un diario durante el colapso).

Una forma de comenzar el proceso de seguimiento de tus desencadenantes es usar una aplicación para recordar como se siente en cada etapa de la sobrecarga. Recomiendo aplicaciones de recordatorio predeterminadas (configuración de recordatorios a intervalos de una hora) como por ejemplo iMoodJournal para iOS.

Concéntrese en las sensaciones físicas: ¿Cómo siente su estómago? ¿Cómo sientes los músculos de su cara? ¿Sientes calor o frío? Y si es así, ¿dónde? ¿Sientes adormecimiento o hormigueo en algún lugar? Mantenga un registro de lo que su cuerpo está haciendo a intervalos continuos. Luego, si tiene un colapso, más adelante puede revisar las entradas de su diario y cómo se sintió en las horas previas. Y periódicamente revise sus anotaciones para aprender a evitar  algunos meltdowns. Puedes escribir una entrada en el futuro sobre cómo desarrollar habilidades de afrontamiento de crisis.

El punto importante es aprender a identificar las señales de que se avecina una crisis e interrumpirla antes de que llegue al punto de no retorno. Ya sea que eso signifique dejar una fiesta, apagar la música o mudarse a una habitación silenciosa y oscura, este método consiste en eliminar el problema.

Este método NO es útil si el problema es emocional. Para cualquier persona que tenga problemas con la sobrecarga emocional, se recomienda la Terapia del comportamiento dialéctico (DBT) o la Terapia cognitiva conductual (TCC) de un proveedor calificado con experiencia en trabajar con el autismo. Si no sabe por dónde empezar, le recomiendo que explore los directorios de Psychology Today*.

*Nota de traducción: pienso que si se va a usar el conductismo para un stim nocivo en concreto antes se tiene que primero saber si es verdaderamente nocivo el stim o si simplemente molesta a la familia y esta sugestiona  para cambiar el stim que no le gusta por estética. Además, el conductismo, para este caso en concreto tiene que ser siempre consentido por quien va a recibir esa terapia, nunca impuesto, de forma que en todo momento la familia se tiene que asegurar que le gusta a su retoño la terapia de redirigir stims nocivos . De todas formas, soy (por traumas con este tipo de “terapias”) muy reticente a usar el conductismo en la infancia, porque muchas veces las decisiones de aplicar conductismo a esas edades se toman de forma monodireccional. Yo (alistas bajo cuerda) pienso que aplicar el conductismo de forma voluntaria para cambiar pequeñas cosas, como fobias o  redirigir stims nocivos, respetando siempre el neurotipo y ajustando a las necesidades concretas de una persona, puede ser aceptable siempre y cuando sea para algo muy puntual y no para programar a una persona para que deje de ser autista y de autoestimularse.

Redirigir el stim

Este método es el más práctico, y el que probablemente necesite utilizar más a menudo.

¿Qué pasa si el stim nocivo es el trabajo escolar? ¿El uso de ropa? ¿La incomodidad que genera una persona extraña? ¿Una discusión con un ser querido? ¿La pubertad?

¿Qué sucede si el estímulo no puede identificarse, no puede eliminarse de manera práctica o es demasiado abstracto para eliminarlo? ¿O qué pasa si la crisis es tan intensa que eliminar el estímulo no ayuda?

En situaciones como estas, se debe redirigir el stim nocivo y reemplazarlo por un estímulo seguro que sirva para el mismo propósito.

Si usted es la persona cuidadora
Es su trabajo encontrar una manera de estimulación lo suficientemente intensa que compense la entrada sensorial abrumadora y proporcione además un punto focal para la persona que está teniendo el meltdown. El tipo de estímulo depende de la persona.

Por ejemplo, al autista que se arranca el pelo y golpea la cabeza que mencioné anteriormente, le favorecía un aporte auditivo y vestibular. Tocar su canción favorita en voz alta, mientras le levantaba y daba vueltas, era la mejor manera de ayudar en sus colapsos.

Algunos ejemplos de estimulación segura e intensa son:

-Presión profunda (apretando hacia arriba y abajo de los brazos, pellizcando las puntas de los dedos, un fuerte abrazo de oso o acostarse sobre la persona)
-Vibración en el área del tórax o alrededor de la boca (un masajeador en el área del mentón y la boca, o golpes rítmicos en la espalda con la mano)
-Música alta (tocar una canción rítmica, sensorial o cantar en sus oídos)
-Entrada vestibular fuerte (girando o empujándolos en un columpio, o, si el tamaño y la fuerza lo permiten, levantándolos y girándolos)

Si usted no sabe qué tipo de estimulación le gusta más, preste atención a lo que buscan a través de su comportamiento.

¿Está golpeándose o mordiéndose? Necesita una gran presión. Enfócate en que no se golpee en áreas del cuerpo peligrosas
¿Está gritando? necesita una entrada auditiva. Pon música a un volumen fuerte. Usa tu teléfono, ya que puedes moverlo. Para una entrada adicional, mueva el altavoz del teléfono hacia adelante y hacia atrás, de una oreja a la siguiente, o muévalo hacia adelante y hacia atrás, cerca de la oreja y de nuevo lejos de la oreja.
¿Está arrojando objetos, destrozando la habitación o destrozando el piso? Necesita entrada vestibular. Colóquele en un columpio, en un balancín o en un trampolín y ayúdale.

Si eres autista
Comience por redactar una lista de ideas para una entrada sensorial intensa, cuando tenga tranquilidad mental . Mantenga varias copias de esa lista dispersas, como en su teléfono, en su computadora y en su refrigerador. Necesita un banco de opciones sensoriales que pueda seguir agregando a lo largo del tiempo. Idealmente, lo que estás buscando son diferentes tipos de estimulación intensa que puedan proporcionar una entrada sensorial o restablecimiento sensorial para darte el stim que necesitas sin recurrir a hacerte daño.

Algunos de mis favoritos son:

-Sostener cubos de hielo
-Haga que otra persona se siente sobre usted o compre una manta que ejerza presión
-Mantenga una lista de reproducción de música intensa y sensorial que pueda tener guardada en su teléfono (no dude en ponerse en contacto conmigo para obtener recomendaciones)
-Apriete las muñecas, las manos y las yemas de los dedos (empuja hacia abajo la uña) en lugar de morder o arañar
-Tómese una ducha fría
-Una vez más, el objetivo es seguir agregando a la lista cada vez que piense o encuentre una nueva idea.

Buscando malos hábitos:

Los malos hábitos son a menudo más difíciles de manejar que los meltdowns o sobrecargas sensoriales. Donde los meltdowns van y vienen como huracanes, los malos hábitos están siempre presentes. Pero se aplican pautas similares para manejarlos. Puede intentar eliminar el detonante, redirigir el comportamiento o ambos.

Eliminar el detonante
Esto no siempre es posible con los malos hábitos. Pero para algunos hábitos, puede servir. Por ejemplo, si su retoño come pegamento y ha fallado al redirigir esto, su próximo paso es esconder el pegamento.

Uno de los malos hábitos que tengo es morderme los labios. Por alguna razón, mis labios son muy sensibles. Esto significa que casi siempre tengo pequeñas heridas y escamas de piel en mis labios. Y cuando las siento (ya sea con un dedo o frotándome los labios), compulsivamente me muerdo esa zona. Cuanto más muerdo, más heridas y escamas aparecen. Es un círculo vicioso. La única forma que he encontrado de interrumpir este comportamiento es tener siempre bálsamo para los labios disponible. Si puedo suavizar las heridas y los escamas con bálsamo, no las sentiré tanto y entonces podré evitar el detonante (sentir la textura áspera) que me causa el comportamiento.

Pude dejar de morderme las uñas de la misma manera. Pero debido a que este proceso fue más complicado que simplemente aplicar bálsamo labial de manera preventiva, lo incluiré en la redirección.

*Nota de traducción: actualmente existen productos de venta en farmacia (En España) para que las uñas tengan sabor amargo y evites así mordértelas

* EDIT: una nota sobre las raíces de algunos stims

Recientemente recibí un mensaje que me recordó algo que olvidé abordar aquí. Muchos “malos hábitos” o estímulos autodestructivos pueden provenir de un problema que debe abordarse desde su raíz. Por ejemplo, el mensaje que recibí fue una historia sobre una raíz que escuché a más de una persona: adolescente autista  que de repente desarrolla un nuevo y muy violento estímulo de golpearse la cabeza contra la pared. Fue llevado a diferentes profesionales y nadie pudo resolver el problema. Un profesional llegó incluso a descartar el problema y dijo a la familia del infante que esto era “algo que algo que las personas autistas hacen” y que tendrían que acostumbrarse. Eventualmente, notaron algo. ¡Sus muelas del juicio estaban siendo impactadas, presionando en un nervio! Tenía un dolor horrible y golpearse la cabeza contra la pared era su único mecanismo de defensa.

A menudo, si hay algún problema médico subyacente, puede pasar desapercibido porque algunas personas autistas no pueden hablar para explicar el problema de manera efectiva. Estos problemas también pueden pasarse por alto en autistas verbales, si debido a la alexitimia, o si no comprenden el problema, o no pueden explicarlo bien.

Algunos ejemplos de problemas médicos comunes que pueden causar un comportamiento autolesivo son:

-Inflamación (alergias, trastornos autoinmunes, intolerancias alimentarias, malas reacciones a los medicamentos)
-Problemas dentales (caries, brotes nuevos de dientes, dientes rotos, lesiones en la boca)
-Problemas intestinales (SII, celiacos, lesiones, cólicos menstruales o síndrome premenstrual, infecciones urinarias)
-Dolores de cabeza (migrañas, bajo nivel de azúcar en la sangre, presión arterial baja, TMJ / calambres en la mandíbula)

Redirigir el stim
La redirección implica identificar la necesidad sensorial que está creando el estímulo y complacer esa necesidad de otra manera.

Además del bálsamo labial, otra cosa que me impide morderme los labios es tener juguetes masticables a mano. Mi proveedor favorito de juguetes de estimulación, Stimtastic, vende “chewelry” para personas adultas, esto es fantástico y sirve bien para su propósito. Los juguetes para masticar también pueden ayudar con la pica, aunque yo aconsejaría comprar solo los juguetes más resistentes, o el juguete mismo puede convertirse en un objeto peligroso.

Una vez trabajé con un adolescente que se mordía los dedos y se los raspaba con los dientes constantemente. Esto le creaba por todos lados heridas pequeñas y grandes en sus manos. La única forma que encontré para redirigir este stim fue darle algo con una textura áspera para que jugase con sus manos. Cuanto más textura, mejor. Entonces podía frotar ese juguete que estaba sosteniendo en lugar de frotar sus dedos contra sus dientes.

Si bien nunca tuve problemas para masticar o raspar mis dedos, me mordí las uñas compulsivamente e inconscientemente por más de 10 años. Las mordía tanto que mis dedos sufrían constantemente. El proceso para superar este hábito fue largo y muy metódico. Compartiré los detalles, porque he descubierto que los pasos que usé para romper este hábito han sido esenciales para romper otros.

Cómo dejé de morderme las uñas
Debido a que estaba mordiendo inconscientemente, no podía simplemente decidir parar. Primero tuve que identificar las señales de alerta. Para esto, solicité la ayuda de una segunda persona.

Le dije a mi novio en ese momento que me mirara, sin interrumpir la mordida y me dijo cómo era el proceso.

Me dijo que antes de empezar a morder, comenzaba a tocarme las uñas. Tocaba mis uñas con las puntas de los dedos, y luego frotaba mis uñas contra mis labios. Estaba buscando partes ásperas. Luego, cuando inevitablemente encontraba alguna irregularidad, mordía. Este era el punto de no retorno, porque si encontraba alguna irregularidad, tenía que deshacerme de ella. No podía elegir no hacerlo. Se convirtió en una compulsión.

Al principio intenté dejar de buscar partes ásperas. Pero esto simplemente no fue práctico. No pude evitar dejar de tocar mis dedos en mi vida cotidiana, y mucho menos romper el hábito de sentirme por las zonas irregulares.

Entonces encontré una forma de redirigir, elegir una alternativa saludable.

Empecé a llevar un kit de uñas conmigo.

Guardé un kit de uñas en mi bolso. Y si no tenía bolso, me aseguraba de tener una lima de uñas en mi bolsillo.

A partir de ese momento, cada vez que sentía una zona áspera, podía tratarla. Podía deshacerme de la irregularidad sin morder. Y eliminar esa zona áspera siempre eliminaba menos uñas y piel que intentado arrancarlas, porque morder solo creaba más zonas ásperas.

A medida que pasaba el tiempo, mis uñas crecieron lo suficiente como para poder redirigir completamente el hábito en algo que ya no era destructivo. Ahora, tengo un nuevo estímulo para hacer con mis dedos. Algo que hago constantemente, a menos que tenga alguna cosa en las manos. Ahora, limpio debajo de mis uñas, da igual si hay algo debajo de ellas o no. Parece snob, dependiendo del contexto; pero al menos no me estoy mordiendo

En resumen, los mejores métodos para redirigir los malos hábitos implican encontrar un estímulo similar. Si el hábito involucra la boca, use chicle o un juguete para masticar. Si se trata de las manos, encuentre un juguete apropiado.

Algunos malos hábitos son más difíciles de redirigir, como la autolesión. Algunos ejemplos rápidos de formas de redirigir las conductas de autolesión y distraerse de estos pensamientos son:

-Garabatear en un pedazo de papel hasta que toda la página sea negra

-Dibujar cuadrados (por ejemplo) en tu piel

-Seguir otras estrategias de afrontamiento dolorosas pero seguras, como las enumeradas anteriormente en la sección de sobrecarga (sostener cubitos de hielo, ducha de agua fría, música fuerte, etc).

Si está luchando por romper un hábito o la adicción a la autolesión, no dude en ponerse en contacto conmigo por correo electrónico, puedo ayudarle a preparar un plan de afrontamiento personalizado.


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