Los Shutdowns autistas alteran las funciones cerebrales (Maxfield Sparrow)

TW: descripción de los shutdowns, meltdowns, actividades auto-lesivas, estrés, funcionamiento del cerebro

21 de marzo del 2017

Entrada original: Autistic shutdown alters brain function

Por: Maxfield Sparrow en: Unstrange Mind

*Nota : no hemos traducido el concepto “shutdown” del inglés. Suele conocerse en español como “colapso sensorial” o “apagón”. Tampoco los conceptos de “meltdown” (otro tipo de colapso sensorial) ni “burnout” (regresión autista)


A día de hoy, la mayoría de gente que conoce un poco sobre el autismo, ha oído a hablar de los meltdowns –episodios de frustración y pánico que altera la vida de las personas autistas, variando en grado y cantidad en cada persona. Pero parece ser que sobre los shutdowns no se habla tanto como de los meltdowns y me encuentro con gente que,  a pesar de los cubos iluminados de azul por la “concienciación del autismo” que hay por todas partes, no sabían nada respecto al fenómeno de los shutdowns.

La semana pasada tuve un shutdown bastante horrible así que pensé que debía escribir un poco sobre ellos. La gente con la que convivo diariamente no estaba preparada para lidiar con un shutdown y eso aumentó el nivel de estrés de todes. Algo más de educación sobre los shutdowns no pude dañar a nadie y puede ayudarnos un poco.

Los shutdowns y los meltdowns son más parecidos de lo que parecen a primera vista. Una (algo simplista pero entendible) manera de pensar en los shutdowns es imaginar un meltdown que implosiona en vez de explotar, de la misma forma que muchas personas describen la depresión como rabia vuelta hacia dentro.

Mi último shutdown empezó como un meltdown. Mi cerebro estaba por todos los cortocircuitos habituales cuando se cruzó una especie de brecha sináptica. O algo parecido.

Estaba fuera de control, afobeteándome yo mismo en la cara, como solemos hacer, y al minuto siguiente estaba en el suelo, sin poder moverme. Empecé a tener “visión de túnel”. Mi capacidad auditiva se empezó a nublar. Mi visión se cerraba y cerraba como  si apagara un antiguo televisor de tubo, cerrándose en un pequeño punto luminoso que parpadeó al perder por completo la audición, dejándome solo en la insensiblemente terrible oscuridad.

Si quieren información en formato audio y vídeo, deberían dedicar diez minutos a ver la magnífica charla de Amethyst Schaber sobre Shutdowns autistas en su canal de youtube “Ask an autistic”. Les espero.

Los shutdowns son una respuesta a la sobreestimulacion o agobio. Es una respuesta de auto-defensa –apagar los circuitos antes de que se frían, para usar la analogía cerebro/ordenador –pero se trata tanto de una sobrecarga del sistema como de una protección del mismo. Y demasiado agobio por un periodo demasiado largo puede causar un shutdown de largo término y pérdida de habilidades básicas. Por pérdida de habilidades básicas entendemos desde olvidar cómo atar los zapatos hasta olvidar cómo hablar. Y puede pasarnos a los 14 años, a los 24 años o a los 54 años.

Tal como lo explicó Mel Baggs: “Muchas personas tenemos un nivel hasta el que somos capaces de funcionar sin burnout, un nivel en el que somos capaces de funcionar solo en casos de emergencia, y un nivel en el que simplemente no podemos funcionar. En las personas autistas de las sociedades actuales, el primer nivel es muy estrecho. Solamente funcionar a un nivel mínimamente aceptable para las personas alistas (no-autistas) o por supervivencia, puede conducirnos a la zona que las personas alistas reservan para emergencias. Funcionar de manera prolongada en el “modo emergencia” suele terminar en pérdida de habilidades y burnout.”

En mi caso, fue solo cuestión de horas conseguir empezar a salir del shutdown, igual que una criatura marina que finalmente se arrastra a una playa desierta tras una dura travesía a nado por el shutdown de la Fosa de las Marianas. Pero solo tuve un shutdown aislado. Vivir por mucho tiempo en el modo “reserva para emergencias personales” debido a verme obligado a funcionar a una velocidad más elevada de la que pueden procesar mis chips, combinado con una serie de shutdowns pudo haberme dejado bastante quemado. He pasado con anterioridad por un shutdown de 17 días, en el que me veía incapaz de hablar o cuidarme por mí mismo. Es por eso que los shutdowns deben ser tratados con cuidado, y es por eso que ir a extremos aparentes para evitar los shutdowns no se trata de “vagancia”, “ser malcriade”, “engreíde” o cualquier otro adjetivo crítico que alguien haya tenido la tentación de lanzar a los pies de una persona autista. O apilar sobre su cabeza, para el caso, ya que normalmente se encuentra en el suelo junto a los pies una vez colapsamos.

Miller y Loos escribieron sobre los shutdowns y el estrés, ambos de una manera accesible para la gente de a pie y en formato académico. Sus observaciones se basaron en el estudio de una niña autista de seis años propensa a los shutdowns cuando se encontraba bajo estrés. Los autores descubrieron que los comportamientos del shutdown son etiquetados como evitación consciente, pero se trata más bien de un proceso fisiológico involuntario causado por “inestabilidad del estrés”, la incapacidad de regular la respuesta abrumadora del propio cuerpo ante los desencadenantes de dicho estrés. Los autores hipotetizan que los shutdowns empieza en la amígdala basolateral (BLA) en el cerebro y rápidamente se convierten en un ciclo retroalimentado de debilitación: la BLA es la encargada de experimentar emociones. Cuando la BLA es sobreestimulada, puede volverse hiperreactiva, llevando a la emocionalidad extrema, altos niveles de miedo, y aislamiento social.

La BLA puede volverse hiperreactiva rápidamente si se expone por demasiado tiempo a un elemento liberador de corticotropina (CRF), un “neurotransmisor mediador del estrés”. En otras palabras, el estrés le proporciona irritabilidad a la BLA y las explosiones resultantes alimentan más al CRF de la BLA, aumentando la sobrecarga en una cascada de pánico intenso que termina apagando todos los interruptores y provocando un shutdown. Esta es probablemente la razón por la cual mi meltdown se convirtió en un shutdown: estuve estresado por días con múltiples meltdowns y mi sistema no pudo soportar más estímulos, así que se apagó para prevenir que mi cerebro se quemara a sí mismo. Mi cerebro se arrastró dentro de su propia jaula Faraday virtual mientras esperaba que las cosas se calmaran.

En el caso de “la niña SD”, Miller y Loos observaron que un shutdown la volvía más vulnerable y propensa a otros shutdowns durante las semanas siguientes. Es lo que tarda la BLA a “regresar” del estado de hiperexcitación. Es bastante sencillo ver cuán rápido pueden las cosas tomar un mal giro si no se le da al cerebro tiempo para curarse. Esa es la versión poco detallada de por qué tengo una licencia médica de la marina y por qué pude resistir en una serie de trabajos precarios antes del servicio militar, pero incapaz de conseguir un trabajo después de ello. Cuando me alisté en la marina, no entendía mi neurología. Fue un golpe devastador el no solo suspender en el campo de entrenamiento sino también el salir de él tan debilitado que no no he sido capaz de mantenerme por mi mismo nunca más.

Es por esto que hablo con fuerza sobre ayudar a les niñes autistas a construir un ambiente bajo en estrés que nutran más que dañen su neurología. Es por esto que desaconsejo tan seguido avergonzar a las personas autistas por no “expandir sus límites” de la manera que ustedes creen que deberíamos en vez de la manera que nos protege del daño. Claro que es beneficioso salir de la zona de confort de vez en cuando. Lo que deben recordar es que absolutamente todo el mundo se encuentra fuera de la zona de confort de una persona autista. Vivimos toda nuestra vida fuera de esa zona. Por favor, reconozcan y honren eso. Simplemente no puedo decirlo ya más veces: lo estamos intentando y los obstáculos pueden ser tan grandes para nosotres como invisibles para ustedes.

Traten los shutdowns como la condición médica que realmente son. Ayúdennos a alejarnos de las luces brillantes y los sonidos ruidosos. Ayúdennos a encontrar un lugar tranquilo donde re-regular nuestro sistema nervioso. Y sean gentiles con nosotres mientras nos recuperamos de este episodio neurológico, comprendiendo cuán delicadamente balanceado está nuestro cerebro tras ser marinado en los bioquímicos de estrés. Necesitamos apoyo, no ser culpabilizades. Necesitamos paz y alivio, no castigos. Y, siempre, necesitamos cariño, comprensión, y aceptación.

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