Los meltdowns como regalos protectores (Maxfield Sparrow)

TW: meltdowns y su estigmatización, descripción de conductas capacitistas, maltrato, misautismia

10 de mayo del 2017,

Sobre como los meltdowns nos avisan a las personas austistas de que estamos en un entorno peligroso a nivel sensorial ó emocional

Entrada original: The protective gift of meltdowns

Por: Maxfield Sparrow en: Unstrange Mind

*Nota : he decidido no traducir el concepto de “meltdown” del inglés, en nuestro idioma sería una sobrecarga/colapso sensorial ó en el lenguaje estigmatizante contra les autistas que no recomiendo “rabieta”.

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Odio los meltdowns. Odio la forma en que se apoderan de todo mi cuerpo. Odio como me siento de enfermo durante el meltdown y odio el largo tiempo de recuperación, a veces minutos, pero con frecuencia días enteros. Odio cuando todo es demasiado intenso y estoy abrumado, agotado y tengo que poner mi vida en espera mientras me recupero .

Odio lo embarazoso que puede ser tener un meltdown delante de alguna persona. Odio el miedo que surge con cada meltdown. ¿Será con este con el que me arrestarán? ¿Me pondrán en una situación comprometida? ¿Harán que me maten?

Tanto los meltdowns como los shutdowns son dañinos, pero necesarios

Nosotres, adultes y adolescentes autistas, invertimos mucha energía en averiguar qué provoca nuestros meltdown para trabajar en evitarlos siempre que sea posible. Las familias de autistas más jóvenes también dedican mucha energía y trabajo en tratar este asunto, tanto para mantener los eventos desencadenantes fuera de la vida de sus hijes como para tratar de ayudarles a aprender a reconocer y controlar esos desencadenantes. La gente desde fuera que no entiende de este asunto nos acusarán de evadirnos y ser autocomplacientes e incluso acusarán a nuestras familias de consentirnos.

He escrito sobre cómo el shutdown puede alterar la función cerebral de formas no deseadas . Los meltdowns también tienen sus peligros y pueden alterar la función cerebral a lo largo del tiempo. Un meltdown es una reacción de estrés extremo y el estrés crónico puede dañar la estructura y la conectividad del cerebro.

Pero los meltdowns tienen una finalidad, pueden hacer que nuestro cerebro reaccione si las experiencias desagradables son continuadas. Los meltdowns al igual que el dolor, tienen un propósito importante y muy necesario.

El dolor es un sistema de alarma que nos ayuda a evitar el daño corporal y nos obliga a intentar cambiar algo para proteger nuestro cuerpo. Si bien el dolor por lo general no es deseado y es algo que tratamos de evitar, sin dolor no viviríamos mucho tiempo porque no tendríamos impulsos tan fuertes para eliminar las fuentes de daño en nuestro organismo.

Los meltdowns son las alarmas de nuestro cerebro para protegerse.

Esa idea es tan importante que le di su propio párrafo. Y lo diré de nuevo: sin meldowns, no tendríamos nada para proteger nuestra neurología del daño real que puede acumular.

Muy a menudo, veo a investigadores y escritores hablar de meltdowns como si fueran un mal funcionamiento o manifestación de daño cerebral. Estoy totalmente en desacuerdo. Es fácil para alguien desde fuera estigmatizarnos al ver un meltdown solo porque ven un estallido en nosotres que hace que sus vidas sean más desagradables ó sientan incomodidad. Ven a alguien que parece estar reaccionando demasiado a algo que no es tan importante como eso. Ven a personas inmaduras que necesitan crecer, o recibir una “buena paliza” para aprender a comportarse.

Cuando alguien no experimenta el infierno de ser la persona que sufre el meltdown, puede fácilmente malinterpretar y prejuzgar lo que realmente está sucediendo.

Los meltdowns son respuestas normales de nuestros sentidos

Déjame proponerte algo: esto es un experimento y no tienes porque hacerlo realmente, pero podrías entendernos mejor a nivel físico si lo haces. Tome su dedo y empujelo en la parte más blanda del interior de su muslo, de forma que la punta de tu uña esté presionándolo ¡No te hagas daño a ti misme! Solo estás buscando una sensación de referencia. Aprieta fuerte, como si presionases un botón para tocar un timbre.

Si tienes uñas largas y afiladas te podría haber dolido un poco (espero que tengas cuidado. El objetivo aquí no es dañarte, solo crear una sensación física). Fue un golpe rápido, por lo que probablemente no le dejó ni una marca, sin importar como de largas tuvieran las uñas.

Ahora haga lo mismo con sus encías, ya sea en las de arriba o abajo de sus dientes, las encías es el área entre los dientes y el interior de los labios. Oh! No podrías empujar en este caso tan fuerte con su dedo, ¿verdad? Sé gentil con sus encías, por favor. Repito, esto no se trata de que os lastiméis. Ni siquiera tiene que hacer esto si no quiere. Usted conoce sus muslos y encías. Sabes sin levantar un dedo que te estoy diciendo la verdad cuando digo que tus encías son mucho más sensibles que tu muslo interno.

Cuando siente más dolor en las encías al golpearse con el dedo no estás reaccionando de forma exagerada ¿no? Es más fácil lastimarte las encías por lo que tu reacción al mismo estímulo es mucho más intensa cuando se aplica a tu encía que a tu muslo. Usted no es indulgente consigo misme o una persona mimada. No necesitas una buena zurra para superar la sensibilidad de tus encías. Solo debes tener especial cuidado de que las cosas no te golpeen en las encías.

Entonces, ¿cuál es mi punto? Si no eres autista y más aún si eres una persona neurotípica, tu cableado neurológico se parece más a tu muslo. La vida te molesta continuamente pero no te das cuenta. Gran parte de los golpes que recibes en la vida son divertidos para ti. Algunos golpes son menos divertidos pero son desafíos que cumples de forma satisfactoria. Entonces, cuando ve a una persona autista sufrir una crisis, es posible que ni siquiera reconozca los ataques que han estado procesando durante todo el día porque ni siquiera los siente.

Pero nuestro cableado neurológico autista se parece más al de sus encías. Aunque esto ni siquiera es preciso. Algunos de nuestros sentidos pueden ser “hiposensibles” y necesitamos estimularlos para ser conscientes de que están funcionando. Algunes giramos o caminamos en círculos. Otres movemos nuestras manos o dedos de una manera que nos hace sentir mejor. Otres mezclamos música a todo volumen con un bajo pesado y batería. Algunes rockeamos de un lado a otro. Nuestro cableado exige más información de la que nos pueden dar los golpes regulares del mundo.

Algunos de nuestros sentidos son “hipersensibles” y necesitamos mucha menos estimulación. Los golpes de la vida son como las uñas sobre nuestras encías y tenemos que detenerlo porque no podemos soportar el dolor. Sonidos fuertes o sonidos agudos nos molestan muchísimo. Otres se abruman al intentar entender una conversación cuando más de una persona está hablando al mismo tiempo. Algunes no soportan texturas de telas o alimentos.

La mayoría de personas que conozco son una mezcla compleja de hiposensibilidad e hipersensibilidad. La mayoría personas que conozco tienen sentidos que son a la vez hiper/hiposensibles, cambiando con el tiempo. No puedo darte ninguna idea de un patrón sensorial para una neurología autista porque cada une tiene sus propias combinaciones de necesidades.

La variación humana normal incluye niveles variables de sensibilidad emocional

Pero cuando se trata de meltdowns, no es solo la entrada sensorial (o la falta de ella) lo que activará el sistema de advertencia neurológica de una persona autista y nos arrojará al meltdown. Lo que me inspiró a escribir sobre este tema hoy fue leer algo que había escrito hace un año. Pasé unos meses viviendo en una situación emocionalmente abusiva el año pasado. El hombre con el que vivía durante un breve tiempo descubrió muy rápidamente cómo manipular mis detonantes de sensibilidad. Incluso comentó específicamente lo fácil que era para él someterme físicamente una vez que descubrió los “puntos débiles” de sometimiento que los traumas de la infancia habían dejado en mi.

No voy a entrar en detalles sobre lo que hizo por la misma razón por la que evito entrar en muchos detalles sobre mi década de terapia infantil. Estoy trabajando en quitar esas huellas de mi. Lo último que quiero hacer es instruir a otros sobre cuales son mis puntos débiles y cómo usarlos para dirigirme como un títere.

Lo que pretendo al mencionar el incidente es que me di cuenta después de que mis meltdowns me habían enviado un mensaje muy claro que debería haber escuchado inmediatamente. En cambio, hice lo que siempre hago: interpreté mis meltdowns como una señal de lo dañado que estaba y de lo mucho que necesitaba ayuda para autocontrolarme. La mayor parte de mi vida, he permitido que los amantes me convenzan de tratar de medicar mis meltdowns y que me sometan. Los he odiado porque parecían mostrar lo defectuoso y horrible que era. Mi proceso de pensamiento fue así: me derrumbo porque soy autista y los meldowns son espantosos y horribles y ¿quién querría ser mi pareja romántica? No puedo culpar a la gente por tratarme mal y querer alejarse de mí.

Mi experiencia el año pasado me ayudó a darme cuenta de que estaba mirando las cosas al revés.

No me derrumbo porque soy autista.

Me derrumbo porque algo en mi entorno es intolerable y tengo una reacción normal de dolor y / o ansiedad. Ese dolor puede ser de algo físico, como una temperatura intolerable en la habitación o un sonido que me está perforando los tímpanos y me produce náuseas. O puede ser algo emocional, como sentimientos internos de frustración o abuso externo.

Todes tienen meltdowns. No es solo una cosa autista. Pero nuestro cableado es diferente, al igual que el cableado es diferente entre los muslos y las encías. Algunas cosas que hacen que las personas neurotípicas se derrumben no me molestan. Una gran cantidad de cosas que no molestan a la gente neurotípica me hacen derretir terriblemente. No soy deficiente; Estoy conectado de manera diferente.

Los meltdowns nos protegen de situaciones y personas dañinas

Una de las cosas que aprendí el año pasado es que incluso cuando no puedo reconocer los abusos porque tengo alexitimia, incluso cuando no puedo reconocer los abusos porque mi entrenamiento de cumplimiento de normas me está pateando con todas sus fuerzas, mi cuerpo y sistema nervioso me enviarán el mensaje y me derrumban continuamente.

Hace un año escribí:

Si grito mucho y tengo continuas crisis de TEPT (trastorno de estrés postraumático) cuando pasamos tiempo a solas ó con las demás personas, sí, es algo que tiene que ver con el autismo. Pero también significa que continuamente estás haciendo algo mal.

Un meltdown aislado podría ser simplemente un suceso al azar que no tiene nada que ver contigo, pero si se desarrolla un patrón, probablemente me estés quemando, maltratando, abusando de mí o en general, abusando deshonestamente de la misma neurología autista que me hace incapaz de reconocer que estoy siendo maltratado hasta que veo el patrón de meltdowns.

Toda mi vida me dijeron que perder el autocontrol era un defecto personal que debería superar.

Ahora me doy cuenta de que en realidad es el sistema de alarma de mi cuerpo / cerebro me deja saber que algo está muy mal en mi vida. Algo malo que necesita ser arreglado lo antes posible.

Finalmente me di cuenta de todo esto hoy. Todo de repente se conectó.

Y en un instante, ya no odio mis meltdowns. Creo que en realidad tendría que amarlos. Ellos me protegen.

Entonces … todavía odio los meltdowns. Más específicamente, odio tener meltdowns. Son duros conmigo, física y emocionalmente. Son vergonzosos, desordenados, aterradores.

Pero estoy agradecido de que mi cuerpo tenga una manera de decirme cuando estoy en una mala situación, incluso si mi mente no es capaz de descifrarlo todavía. Juro respetar y honrar mis meltdowns. Esto no es lo mismo que excusar mi comportamiento. Esto no es lo mismo que dar rienda suelta para hacer lo que sea cuando sea.

Hago lo que sea para evitar tener un meltdown. Tengo que trabajar en mi capacidad para detectar un colapso en el horizonte y alejarme a un sitio seguro antes de que las cosas vayan demasiado lejos.

Pero también prometo escuchar mis meltdowns y prestar más atención a mis factores desencadenantes. Los Meltdowns me enseñan lo que mi sistema nervioso puede manejar y lo que es demasiado para mí. Meltdowns me enseñan a cuidarme. Meltdowns me enseñan lo que mi sistema nervioso necesita. Los meltdowns me avisan de que mi vida no va por buen camino.

A veces, mi depresión me muestra que algo está mal en mi vida, pero a veces la depresión es como un incendio forestal, que está fuera de control. Lo mismo con la ansiedad. Pero aprendí que los meltdowns siempre resaltan algo que debo abordar.

Meltdowns me protegen. Algunos aspectos de mi neurología me hacen más vulnerable. Algunos remanentes de experiencias infantiles me dejan más vulnerable. Los meltdowns llenan ese espacio y me envían mensajes sobre mi vida que pueden ayudarme a protegerme.

Aunque nunca disfrutaré de una crisis, prometo que siempre valoraré los regalos protectores que me brindan mis meltdowns.

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